- 12 langostinos
- 6 obleas de pasta brick
- Huevo batido
- Un puerro
Pelamos los langostinos. Doblamos cada langostino, para que se queden rectos. Salamos los langostinos. Cortamos los laterales de las obleas y las partimos por el medio. Ponemos un langostino en el extremo inferior de una mitad de la pasta brick, de manera que nos sobren dos dedos por cada lado. Pintamos con huevo batido el extremo superior, para que luego se pegue. Envolvemos el langostino en la oblea. Cerramos los extremos como si se tratase de un caramelo y los atamos con unas tiras de puerro, a las que previamente hemos cocido un minuto. Freímos los caramelos en una sartén con abundante aceite de oliva hasta que se doren. En ese momento, el langostino estará en su punto y el brick quedará crujiente.

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